32 m². 12 horas. Un módulo terminado
Imaginemos una fábrica equipada con estos moldes.
Cada molde puede producir un módulo de aproximadamente 32 m² cada 12 horas.
Eso significa que la producción deja de depender exclusivamente de las condiciones de una obra convencional y pasa a realizarse dentro de un entorno industrial mucho más controlado.
Pero hay otro dato que merece especial atención:
El coste de producción del módulo puede estar en torno a 2.500 €.
Y aquí es donde la tecnología empieza a resultar realmente interesante para promotores y constructores.
El módulo no es solamente hormigón
El concepto va mucho más allá de fabricar una estructura.
Durante el proceso de fabricación, el módulo puede incorporar las conexiones e instalaciones necesarias para:
Agua · Electricidad · Domótica · Gas
De esta manera, una parte importante del trabajo que tradicionalmente se realiza en la obra puede trasladarse al entorno industrial.
Esto permite trabajar con un proceso mucho más repetitivo, controlado y planificable.
Del fabricante a la obra
Una vez fabricado, el módulo se transporta mediante camiones tipo góndola.
Cuando llega a la obra, una grúa lo eleva y lo coloca directamente en su posición.
Fabricar.
Transportar.
Colocar.
Así de simple.
Y precisamente aquí está una de las grandes ventajas de la construcción modular:
Gran parte del trabajo se realiza antes de que el módulo llegue a la obra.
¿Qué significa esto para un promotor?
Significa que podemos empezar a pensar en la construcción de una forma diferente.
En lugar de considerar cada vivienda como una obra independiente, podemos empezar a verla como un producto industrial que puede fabricarse de forma repetitiva y escalable.
Y eso abre posibilidades muy interesantes:
- Reducir los plazos de ejecución.
- Aumentar la capacidad de producción.
- Mejorar el control del proceso.
- Reducir determinados trabajos realizados directamente en obra.
- Industrializar parte de la construcción.
- Repetir soluciones constructivas con mayor precisión.
No se trata simplemente de construir una vivienda prefabricada.
Se trata de industrializar la fabricación de viviendas.
Una nueva forma de afrontar el problema de la vivienda
España necesita aumentar la oferta de vivienda.
Pero hacerlo únicamente mediante los sistemas tradicionales puede resultar cada vez más difícil cuando tenemos que afrontar simultáneamente:
Costes elevados + falta de mano de obra + plazos largos + necesidad de aumentar la producción.
La construcción industrializada puede convertirse en una de las herramientas para afrontar este desafío.
Y los moldes para módulos de hormigón armado son una de las tecnologías que permiten llevar esa industrialización directamente al proceso constructivo.
¿Y si pudiéramos fabricar viviendas como fabricamos otros productos?
Esa es, en mi opinión, la pregunta realmente interesante.
Porque cuando somos capaces de fabricar, transportar y colocar un módulo de hormigón armado con un proceso planificado, dejamos de pensar únicamente en términos de obra.
Empezamos a pensar en términos de producción industrial.
32 m².
12 horas.
Hormigón armado.
Menos de 2.500 € de coste de producción.
Y después:
Camión, Grúa, Edificio.
¿Tiene un proyecto en el que podría encajar?
Si es promotor, constructor o desarrolla proyectos de vivienda, le propongo algo muy sencillo:
Envíeme un mensaje privado con la palabra MÓDULO.
Le enviaré la información técnica del sistema y, si lo desea, podemos analizar en una reunión de 15 minutos si esta tecnología puede ser viable para su proyecto.
Sin compromiso.
Porque antes de hablar de comprar moldes, hay que responder a una pregunta mucho más importante:
¿Puede este sistema mejorar la economía de su proyecto?
Si la respuesta puede ser sí, hablemos.

